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Organización

14 cosas de las que más se arrepienten los novios

Preguntad a unos recién casados qué cambiarían y la respuesta llega rápido. Casi nunca es el color de las servilletas. Casi siempre es un momento que no vivieron, una persona a la que no vieron o un recuerdo que no guardaron. Estos son los catorce arrepentimientos que más se repiten y lo que podéis hacer ahora para no tenerlos.

Lo esencial

14arrepentimientos que repiten los recién casados, y casi todos se pueden evitar antes del gran día.

  • Los novios rara vez se arrepienten de la decoración: se arrepienten de momentos que no vivieron, de recuerdos que no guardaron y de invitados que llamaron por compromiso.
  • No contratar vídeo, no tener ni un momento a solas y no comer en su propio banquete están entre los arrepentimientos que más mencionan los recién casados.
  • Un horario con margen, una persona encargada de los imprevistos y un plan B por si llueve evitan la mayoría de los arrepentimientos del día de la boda.
  • Es más habitual arrepentirse de gastar en detalles que nadie mira que de invertir en sonido, fotografía o un buen banquete.
En este artículo
  1. 1. No contratar vídeo
  2. 2. Invitar por compromiso
  3. 3. No tener ni un momento a solas
  4. 4. No comer en vuestro propio banquete
  5. 5. Olvidar las fotos de familia
  6. 6. Un horario sin margen
  7. 7. No delegar el día de la boda
  8. 8. Invitados perdidos
  9. 9. Gastar donde nadie mira
  10. 10. Nadie oyó los votos
  11. 11. Dejar que decidan otros
  12. 12. Una manualidad de más
  13. 13. Sin plan B por si llueve
  14. 14. Que todo pasara demasiado rápido
  15. Preguntas frecuentes

Unas semanas después de la boda llega un momento en que miráis las fotos con algo de distancia. Y cuando los recién casados hablan de lo que harían de otra manera, siempre salen las mismas cosas. No «tendríamos que haber puesto peonías». Más bien «la noche se nos pasó volando» o «no tengo ni una foto con mi abuela».

Estos catorce arrepentimientos tienen algo en común: todos se deciden mucho antes del gran día. Si estáis organizando vuestra boda, ahora es justo el momento de leerlos.

1. No contratar vídeo

Es el arrepentimiento que más se oye, y llega tarde: cuando os dais cuenta de que nunca volveréis a escuchar los votos, el discurso del testigo o la risa de vuestro padre. Las fotos guardan las caras; el vídeo guarda las voces. Si el presupuesto aprieta, un reportaje corto de la ceremonia y los discursos ya marca la diferencia.

2. Invitar por compromiso

Los compañeros de trabajo de vuestro padre, primos lejanos a los que no veis desde hace diez años, la pareja que «nos invitó a la suya». Ese día os pasáis el rato saludando a gente que apenas conocéis, y cada uno es un cubierto más. En su lugar, fijad una regla sencilla desde el principio y aplicadla a todo el mundo, por los dos lados.

3. No tener ni un momento a solas

Ceremonia, fotos, cóctel, banquete, baile, barra libre, y a las tres de la mañana os dais cuenta de que no habéis hablado en todo el día. Reservad diez minutos a solas justo después de la ceremonia, en una sala tranquila o al fondo del jardín. Los invitados esperarán encantados con una copa. Muchas parejas dicen que fue su mejor momento del día.

4. No comer en vuestro propio banquete

Pagasteis un menú que probasteis una sola vez, en la prueba. El día de la boda, os levantáis en cada plato para pasar por las mesas y el plato vuelve lleno a cocina. Pedid al catering que sirva primero vuestra mesa, quedaos sentados durante el principal y pasad por las mesas entre plato y plato. Y que alguien os guarde dos trozos de tarta.

5. Olvidar las fotos de familia

La abuela se fue a las nueve. El tío que vino desde Argentina solo sale de espaldas. Nadie pensó en ello porque todo el mundo daba por hecho que el fotógrafo se encargaba. Escribid la lista de fotos de grupo con antelación, con nombres, y dádsela a alguien que conozca a todo el mundo y no tenga reparo en ir reuniendo a la gente.

6. Un horario sin margen

El cóctel empieza media hora tarde, las fotos de pareja se recortan, el banquete se retrasa, el baile también, y el último autobús sale antes de la tarta. Un horario calculado al minuto nunca sobrevive a la realidad. Dejad un cuarto de hora de colchón entre cada gran momento y decidid de antemano qué se quita si vais con retraso.

7. No delegar el día de la boda

La novia contestando a la florista mientras la peinan, el novio buscando un alargador a las siete de la tarde. Ese día no deberíais gestionar nada. Elegid a una persona, testigo, amiga organizada o coordinadora, que tenga el teléfono de todos los proveedores y el horario completo. Dadle también vuestro móvil.

8. Invitados perdidos

Dónde se aparca, a qué hora sale el autobús de vuelta, si hay guardarropa. Las mismas preguntas, cien veces, por WhatsApp, la semana anterior y el mismo día. Una página clara con el programa y la información práctica responde por vosotros. Y un aviso de última hora evita que un autobús entero espere en el sitio equivocado.

9. Gastar donde nadie mira

Fundas de silla, minutas impresas que nadie lee, detalles que se quedan en las mesas al final de la noche. En febrero parecen imprescindibles. En junio nadie se fija. Antes de cada compra, haceos una pregunta: ¿lo recordará algún invitado? Si la respuesta es no, guardad el dinero para el banquete o la música.

10. Nadie oyó los votos

Ceremonia civil al aire libre, un poco de viento, sin micro. Las tres primeras filas lloraron; el resto miró cómo lloraban. El sonido es el ahorro que más se nota. Contratad un micro para quien oficia y otro para vosotros, aunque seáis cincuenta, y probadlo en la finca el día antes.

11. Dejar que decidan otros

La lista de la suegra, el menú que eligen los padres porque pagan, la canción de entrada que impuso otra persona. Cedéis para evitar un conflicto y acabáis casándoos en una fiesta que no se os parece. Escuchad, agradeced la ayuda, pero quedaos con el control de las tres o cuatro decisiones que de verdad os importan.

12. Una manualidad de más

Trescientas grullas de papel, ciento veinte tarros de mermelada etiquetados a mano, noches sin dormir la semana de la boda. Hacerlo vosotros mismos es precioso mientras sea un placer. Cuando se convierte en una obligación, os roba la energía que necesitaréis ese día. Elegid un solo proyecto, empezadlo seis meses antes y pedid ayuda.

13. Sin plan B por si llueve

«Aquí en junio no llueve nunca.» Llovió. Los invitados se apretujaron bajo una carpa pequeña y la ceremonia se trasladó a toda prisa. Un plan alternativo cuesta poco si se prevé pronto: un salón reservado, una carpa en opción, una caja de paraguas en la entrada. Y dormiréis mejor la semana de antes.

14. Que todo pasara demasiado rápido

Es el arrepentimiento que resume todos los demás. Todo el mundo dice que el día pasa volando. Para frenarlo, buscad pausas, quedaos cinco minutos al fondo del salón solo mirando, y pedid a vuestros invitados que os dejen mensajes, escritos o grabados. Los releeréis dentro de diez años y volveréis a vivir la noche.

Fundador de Weddtap · autor de los artículos

Escribimos a partir de bodas reales y de fuentes públicas, citadas al final de cada artículo. Ningún artículo está patrocinado y ningún enlace es de afiliado.

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿De qué se arrepienten más los novios?
Adopta formas distintas, pero casi siempre es lo mismo: no haber disfrutado lo suficiente. Demasiada logística, demasiadas mesas que visitar, poco tiempo con la gente que quieren. No contratar vídeo y olvidar fotos con la familia van justo detrás.
¿De verdad hace falta un videógrafo en la boda?
No es obligatorio, pero es un arrepentimiento habitual entre quienes no lo contrataron: el vídeo guarda las voces, los discursos y los votos. Si el presupuesto es ajustado, un reportaje corto de la ceremonia y los discursos suele ser suficiente.
¿Cómo disfrutar de vuestra propia boda?
Dejando la logística del día en manos de otra persona, con margen en el horario y reservando diez minutos a solas después de la ceremonia. Y comiendo: pedid al catering que sirva primero vuestra mesa.
¿Qué gastos de boda se lamentan más?
Los que nadie nota: fundas de silla, minutas impresas de sobra, detalles que se quedan en las mesas al final de la noche. Rara vez alguien se arrepiente de haber invertido en fotografía, en buen sonido o en el banquete.
¿Cómo evitar arrepentimientos con la lista de invitados?
Fijad una regla sencilla desde el principio, por ejemplo no invitar a nadie a quien no hayáis visto en dos años, y aplicadla a las dos familias. La lista se hace antes de elegir la finca, no al revés.

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